Límites

En estos días donde disfrutamos de un ritmo familiar libre de horarios acompañados por un maravilloso tiempo estival, que mejor que disfrutar de una lectura, que nos hace tambalear aquello que vivimos como niños y niñas pero que cada día a día nuestra crianza, nos hace darnos cuenta de que otra forma de educar es posible.
 
                                        

"Lo primero que el niño necesita son fundamentos seguros sobre los cuales pue seguir creando estructuras cada vez más complejas. Así, por ejemplo, además de mucho contacto físico con el cuerpo de la madre o de otro adulto que lo acoge con amor, el bebé que ha pasado meses en posición fetal en un entorno acuático necesita una estera o alfombra ni muy dura ni muy suave donde, acostado de espalda, puede encontrar un nuevo equilibrio. Entonces comienza poco a poco a estirarse, alzar las piernas, los brazos, la cabeza e intentar darse la vuelta de diferentes maneras, sin saber qué es lo que le espera cuando ve el mundo a revés de como lo veía al estar acostado de espalda. De repente, descubre que puede coger una mano con la otra y, paulatinamente, agarra con sus manos toda clase de objetos que están a su alcance. Es posible que vea cosas que quisiera coger, pero todavía no tiene la estructura de comprensión necesaria para juzgar las distancias y se pone a llorar cuando sus brazos no alcanzan a agarrar lo que sus ojos han visto.
 
Esta es una de las primeras experiencias sobre los límites que puede tener el niño. Si el adulto no resuelve su problema pero le da apoyo emocional para que, por medio del llanto de desahogo, pueda liberarse de su frustración, no falta mucho hasta que el bebé haga sus propios esfuerzos arrastrándose por el suelo hasta alcanzar lo que quiere coger. Ya en esta circumstancia tan básica se da cuenta de que los límites coherentes con la vida son una oportunidad para encontrar soluciones personales, en este caso moviéndose de otra manera, para tener una nueva experiencia, lo que produce en el niño un sentimiento de bienestar que proviene de nuevas conexiones neurológicas entre el cerebro reticular y el límbico.
 
En cambio, si el adulto enseguida le acerca la cosa para que deje de llorar, el niño aprende que la solución de sus problemes viene de afuera y solo tiene que llorar para consegui lo que quiere. Más adelante, encontrará tal vez diferentes estrategias para manipular a otras personas, lo que sería un sustituto de activar sus propios potenciales. [p.31-32 Wild, Rebeca, Etapas del desarrollo]
 
Feliz lunes!!!

2 comentaris:

  1. PErsonalmente considero que son necesarios. Límites realistas, que no frustren continuamente al peque, pero que sepa que hay barreras que no se deben traspasar.
    Abrazos (sin muchos límites),

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